Mis poemas se disuelven
en lagrimas que no lloro
pero que cuelgan de mis pupilas
como acrobatas.
¿A dónde irá a parar
mi alma rota
cuando deje de llover?
Mis pupilas sostienen
acrobatas que escriben sus poemas
con mis lagrimas añejas.
¿A dónde irá a parar la lluvia
cuando mi alma
abandone mis cansados huesos
y mis ojos dejen de ser un techo
que no me sabe cubrir?
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1 comentario:
Me gustó muchisimo éste poema, tenes mucho talento. ¡Te felicito!
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